Hernia discal y dolor lumbar ¿están siempre relacionados?

Hernia discal y dolor lumbar ¿están siempre relacionados?

Hernia discal y dolor lumbar
Hernia discal y dolor lumbar

¿Quién no se ha hecho una resonancia magnética alguna vez? ¿Y a cuántos les han detectado alguna hernia discal?

Las hernias discales más frecuentes son en la región lumbar baja (L4-L5 y L5-S1) porque es donde se reciben la mayoría de cargas del cuerpo.

Lo primero de todo hay que distinguir los distintos tipos de hernias discales que existen:

  1. Hernia discal blanda: El material del núcleo pulposo del disco sale a través de las fisuras del anillo fibroso. Es habitual en pacientes jóvenes hasta los 25 años.
  2. Hernia discal dura: Abombamiento del núcleo pulposo que puede acompañarse de osteofitos (excrecencias óseas). Es un proceso fisiológico y muy habitual en las personas adultas de más de 25 años. No tiene por qué producir dolor.

Ahora vamos a explicar que puede ocurrir con este tipo de hernias:

  • Protrusión: El núcleo pulposo empuja las fibras del anillo pero manteniéndose dentro de sus límites.
  • Extrusión: Hay salida del material nuclear por fuera del anillo fibroso, pero mantiene contacto con el disco intervertebral.
  • Secuestro: El material nuclear que ha salido pierde contacto con el disco intervertebral.   

Tener hernia discal no implica dolor lumbar

Existen pacientes con dolor lumbar que  presentan hernias y pacientes con varias hernias o protrusiones que son asintomáticos. En concreto, del 20-36% de las personas no tienen síntomas.

De modo que los hallazgos de hernias en resonancia magnética solo son importantes si existen signos clínicos y exploratorios que muestren compresión radicular y que la hernia sea la causa.

Ejemplo: Hay muchos pacientes con ciática que no tienen hernia discal, y viceversa. Tener una no implica tener la otra.

Operarse no debe ser la principal solución

Solamente aconsejaría a un paciente someterse a cirugía si presenta estos 2 casos:

Síndrome de cola de caballo y signos neurológicos progresivos (pérdida funcional en piernas, dolor parestésico intenso, pérdida de sensibilidad notoria).

En caso de que sea una hernia que produce ciertos dolores, incluso ciática pero no limita las actividades diarias, elegir como primera opción fisioterapia durante los 6 primeros meses y después valorar.

A corto plazo, la cirugía consigue mejoría más rápida a nivel de dolor, pero a medio y largo plazo no hay diferencias entre tratamiento conservador y quirúrgico. De modo que evitemos cirugías innecesarias.

*Un dato curioso es que en la cirugía se secciona a los multífidos profundos, con lo cual es un dato más para no operarse, ya que es musculatura que aporta estabilidad segmentaria a nuestra columna lumbar.

Muchas hernias se reabsorben

Este proceso de reabsorción de la hernia se consigue gracias a nuestro sistema inmunitario. Los fagocitos captan el material discal de la hernia con el objetivo de eliminarlo (autofagia celular). El 50% de las hernias desaparecen pasado el primer año, o disminuyen de tamaño. Las hernias más grandes, en extrusión o secuestro tienen mejor reabsorción.

Con lo cual, si tienes una hernia ten en cuenta que la evolución será casi siempre a mejor. Además, con el paso de los años, las hernias siguen disminuyendo de tamaño.

Mal control motor lumbo-pélvico

Las personas con dolor lumbar, independientemente de que haya hernia discal, tienen mala estabilidad de la zona lumbo-pélvica, principalmente menor actividad de la musculatura profunda (transverso abdominal y multífido profundo), atrofia, rápida fatiga muscular… Además, se pierde la capacidad para mantener nuestra columna en una posición neutra, sobre todo al estar sentado.

La clave es mantenerse activo, hacer ejercicio de CORE supervisado por tu fisioterapeuta para que te oriente en aquellas posturas y trabajo muscular que más te convenga según tus necesidades.

El reposo NO cura el dolor, nuestra columna lumbar al igual que otras articulaciones no es débil, está diseñada para soportar carga. 

La mejor prevención es acudir a tu fisioterapeuta

Si tienes ligeras molestias en la zona lumbar, acude a tu fisioterapeuta para que te haga un seguimiento desde la prevención y evites dolores mayores.

Te ayudará con ejercicios de entrenamiento enfocados a tus actividades: si eres albañil y pasas mucho tiempo de pie, pues os centraréis en trabajar de pie para que todas tus estructuras se adapten y estés protegido por la actividad del CORE.

 

Espero que os haya gustado el blog y hayamos resuelto algunas dudas acerca del tema. La mayoría de las veces, la perpetuación del dolor no es por tener una hernia, sino por los cambios en la corteza motora cerebral (áreas de dolor y sustancia gris) y en el procesamiento del dolor por nuestro Sistema Nervioso Central.

“No tengáis miedo al movimiento, el movimiento es vida”

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